
Eso sí, un reto que, dado su enorme coste y complejidad, sólo se podrá llevar a cabo en colaboración con la NASA, que, por el momento, tiene otras prioridades.
Esta misión requeriría de una partida de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, una cantidad inasumible para la ESA, cuyo presupuesto representa sólo el diez por ciento del que dispone la agencia estadounidense.
La NASA, sin embargo, no ha mostrado un especial interés por este proyecto, ya que actualmente está invirtiendo casi todos sus esfuerzos y recursos en las misiones a la Luna, y concretamente al primer vuelo tripulado que Estados Unidos enviará al planeta después de 1969, año en que el Apolo 11 colocó los primeros hombres en la superficie lunar.
La NASA, sin embargo, no ha mostrado un especial interés por este proyecto, ya que actualmente está invirtiendo casi todos sus esfuerzos y recursos en las misiones a la Luna, y concretamente al primer vuelo tripulado que Estados Unidos enviará al planeta después de 1969, año en que el Apolo 11 colocó los primeros hombres en la superficie lunar.
Científicos de los diecisiete países que componen la ESA, entre ellos varios españoles, están trabajando actualmente en el diseño y desarrollo de la tecnología de esta misión, que requerirá de una sonda orbital para Marte y de un módulo que descienda al planeta con un vehículo todoterreno en su interior para explorar la superficie.
En la FOTO (un trozo de Marte fotografiado por la ESA)